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Octágono – 25 de mayo de 2013

Cuentacuentos - 2013-06-03 19:25:16

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Finalmente, después de muchas sesiones abandonadas por falta de participantes y por un intento poco realista de juntar a la tropa completa, logramos terminar la aventura “Keep on the Shadowfell”. Hubo dos motivos por los cuales correr esta aventura: la primera es que me di a la tarea de retomar la lectura de las revistas Dragon y Dungeon, ambas publicadas por Wizards of the Coast (antes TSR) y dedicadas, como bien se puede uno imaginar por los títulos, a Calabozos y Dragones. Dragon ofrece opciones para profundizar en los diferentes mundos que conforman al juego, ya sea como variantes para personajes o descripciones de lugares y creaturas. Dragon se enfoca en aventuras y en material que, en principio, está dirigido a DMGs o, como los llamamos aquí, cuentacuentos. Ahí me topé con el primer contenido dirigido a la cuarta edición de D&D, que consistía en algunas reglas para adaptar el Keep, originalmente pensado en el mundo genérico, tanto a la geografía y sociedad de Forgotten Realms como a las de Eberron. Estas lecturas llevaron a la idea de continuar con los personajes de 4ª que creamos para el par de aventuras que puso Thaldric unos años atrás y conocer más a profundidad las reglas generales. Como ha solido pasar desde hace un tiempo, el avance de la aventura fue muy lento, sobre todo debido a que la frecuencia de reuniones quedó establecida quincenalmente. Es decir que basta con que no nos logremos juntar en una sesión para que pase un mes casi completo. Pero bueno, para ser una aventura relativamente larga, el haberla terminado ya fue un logro.

Hablando de cuestiones más prácticas, surgieron algunos conflictos con la adaptación a FR ya que en principio en ese mundo los Dragonborn no existen o no son muy comunes por lo que la existencia de uno de los principales dioses del bien del mundo genérico y, en general, venerado por los de esa raza, es decir Bahamut, no existe como tal en los Reinos. Así, para la deidad mala respeté el cambio sugerido, en donde Shar, la “Dama de la Noche” reemplaza a Orcus, pero dejé al dios de los dragones en vez de cambiarlo por Selûne. Otro cambio que hice en general fue desaparecer el concepto de minion de la cuarta edición, es decir, creaturas con un solo punto de vida que sirven de relleno para complicar los combates. Esto hace que puedas tener, por decir algo, un hobgoblin de nivel 4 que se puede matar con el peor tiro de daño que ofrece una daga; basta con que el ataque entre. Para resolver esto y darle más emoción a las peleas, decidí ponerles 10 puntos de vida por cada nivel que tuvieran. Esto hizo que siguieran siendo más débiles que otras creaturas del mismo nivel pero representó a momentos un cambio drástico en detrimento de los jugadores pero sin llegar a resultados trágicos.

Como nota final, se me hizo que la paciencia y, para algunos, constancia merecían un premio más grande que la experiencia ofrecida por la aventura. Considerando que limpiaron – o casi – el calabozo y que se necesita que alguien cuide el acceso al Shadowfell, el pueblo de Winterhaven decidió darle a la tropa la custodia de la torre y toda la asistencia requerida para su reconstrucción. Parece un premio digno de estos héroes… ¿lo será realmente?