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El Territorio

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Debut... y despedida

General - 2011-02-09 15:12:52

Con esta entrada doy inicio a un nuevo blog. Buena parte de los contenidos anteriores se perdieron definitivamente (adiós a los inicios de doña Jauría), los demás siguen dispersos en diferentes lugares de este sitio. Espero ahora sí ser constante en las entradas que vaya poniendo; bien dicen que la tercera es la vencida.

Una diferencia entre los blogs anteriores y este es que la nueva versión está completamente programada por mí -de ahí que se vea medio chafa- y la idea es agregarle funciones conforme pase el tiempo. Por lo pronto todos pueden opinar y poner comentarios. En estos días le pondré un sistema para filtrarlos y para que nada más la gente que se registre pueda comentar, pero con las demás ocupaciones no creo que esa en estos días. Estén al tanto.

La segunda parte del título se debe a que entre el 7 y el 8 de este mes murió un amigo, Daniel Ordóñez, engullido por el océano Pacífico (demostrando una vez más lo ridículo de su nombre). Desde ayer en la noche, cuando me enteré de la tragedia, he pensado mucho acerca de la fuerza de la amistad. Conocía a Daniel desde hace aproximadamente trece años aunque la naturaleza de nuestra relación se había constituido principalmente por largas conversaciones acerca de música, juegos de rol y deportes en diversas fiestas y reuniones. Y aunque el aprecio es grande y genuino, Daniel estaba muy abajo en la lista de amigos a los que recurriría en caso de necesidad. Sin embargo, en varias ocasiones se me ha cerrado la garganta al recordarlo y decenas de veces me he metido a su facebook a leer los comentarios de despedida que le han puesto sus amigos. Tan magnética era su personalidad que su partida le ha afectado de una forma tremenda incluso a sus amistades circunstanciales, como yo.

Otra de las cosas que he estado meditando a lo largo del día es la forma en la que facebook ha modificado nuestra forma de relacionarnos, algunos dirán que para mal, yo creo que en general de forma positiva. En lo personal, me ha permitido acercarme a muchos amigos de los que no sabía desde hace muchos años -aunque para mí su amistad ha seguido vigente-, me he enterado de la vida de familiares que viven en provincia y en el extranjero, he compartido y aprendido con aquellos que frecuentemente suben videos, canciones y noticias y les he podido comunicar, a todos, mis sentimientos y apoyo en momentos importantes (cumpleaños, hijos, titulaciones, pérdidas en la familia, etcétera). Pero no me había tocado la faceta de repositorio para el adiós final. Es muy duro pensar que las palabras de despedida de la gente que lo quiere no llegarán a los ojos a los que están destinadas. Y al mismo tiempo es una forma de conservar por siempre (o hasta que los administradores de facebook decidan limpiar sus servidores) esos mensajes para que los podamos leer cada vez que nos haga falta. Mucho mejor que las esquelas, los libros de funeraria o las palabras pronunciadas en un velorio.

Pero bueno, si me sigo de largo me quedaré sin cosas que poner en futuras entradas. Sólo me queda decir "adiós, Daniel, y muchas gracias por lo aprendido y compartido en horas y horas de conversación".